Sábado, 16 julio 2011
Benito, alcalde de Las Delicias

Éste es Benito; mi abuelo.
Esta mañana fui con mi hermano en su busca a la residencia donde vive junto a mi abuela desde hace ya ocho meses y hemos salido a dar un paseo hasta su casa y su barriada, Las Delicias, un pequeño lugar de Córdoba situado al otro lado de las vías del tren y que da nombre originariamente a dos calles sin salida y un restaurante-bar de tradición familiar.
Le acompañé pues hasta su casa, me pidió que abriera su puerta y quiso entonces recordar en voz alta lo feliz que era viviendo allí, mientras me animaba a abrir sutilmente las ventanas para que el olor a cerrado y a vacío se esfumara. Luego caminamos hasta el bar, donde me contaba que iba cada día a las 11 de la mañana a leer el periódico apoyado en la ventana y tomar un medio de vino. En el trayecto, nos detuvimos frente a la casa de Paco (quien falleció hace años) y de Lola, sus vecinos contiguos, aunque quien nos recibió fue un familiar que acababa de llegar para airear la casa, ya deshabitada. Al girar la calle, mi abuelo llamó a casa de Pepín, otro vecino al que guarda cariño; nadie nos abrió. Así, llegamos al bar y nos sentamos en la terraza para hidratarnos y mi abuelo, quiso entrar para saludar a la familia que día tras día le recibía en el bar, pero ya las caras habían cambiado, los trabajadores eran otros y apenas quedaba uno de los hijos que recién se marchaba a realizar otras tareas administrativas.
Mi abuelo, siempre con semblante tranquilo, disfrutaba sentado con nosotros, aunque consciente quizás por momentos de que ya nada (o casi nada) quedaba de su vida allí, tan sólo el recuerdo que saboreaba en forma de refresco. Entonces comenzó a contarme la historia de su casa, cómo entrando y saliendo en casa de su amigo conoció a su hermana, mi abuela, hasta enamorarse, para más tarde ayudar a pagar el resto de la casa que terminó heredando mi propia abuela. Continuó relatando algunas anécdotas más, hasta acabar contándonos que una vez jubilado, decidió salir a las 8 de la mañana día tras día caminando hasta el Ayuntamiento, esperar en las escaleras hasta que el alcalde llegara, y pedirle entonces insistentemente que instalaran el alcantarillado para sustituir los pozos ciegos o fosas sépticas y que asfaltaran las calles, hasta entonces de tierra y barro. Así durante cerca de un año, hasta que finalmente lo logró. Desde entonces conserva una placa conmemorativa con la cual los vecinos quisieron mostrar su agradecimiento y recuerda, con una especial sonrisa que delata una gran satisfacción, el perol que celebraron aquél día en el bar, donde le nombraron cariñosamente “alcalde de Las Delicias”.
Éste es Benito; mi abuelo.
Sábado, 12 febrero 2011
El adiós emotivo de Madee

Nada más sonar las primeras notas de Orion’s Belt, la canción con la que Madee decidió abrir el concierto en Málaga de su gira de “despedida”, supe que algo emotivo estaba ocurriendo y que yo estaba siendo partícipe del momento. Allí, pegado a mi butaca del Teatro Centro Cultural Ollerías, sentí detenerse el mundo a mi alrededor.
Mientras sonaba, recordaba la primera vez que los escuché, también a aquél gran amigo de mi primer año de Universidad a quien perdí de vista, Jaime, que me animó a escuchar Impulsor y a ir juntos al concierto que por aquél entonces, 2003, dieron en Sevilla en una pequeña sala con apenas 30 personas. Desde entonces seguí la pista de este gran grupo con quien siempre he conectado de forma especial con sus canciones; Fallen Heroes, la hiptonizante Alnitak, la enérgica Jinniyah, Mu, la emotiva Mintaka, la rabia de Clumsy, o el espíritu de la propia Impulsor, entre el resto del set list, hicieron que en el final del concierto, algo se me quedara vacío por dentro, pero ahí permanecen cuatro discos, Songs from Cydonia (2002), Secret Chamber (2003), Orion’s Belt (2004) y L’Antartica (2007), para llenarlo siempre.
Gracias Madee.

Miércoles, 2 febrero 2011
Mis medidas contra la crisis
Estos días atrás vengo dándole vueltas a la situación económica y social que vivimos. Nunca me ha interesado la política, tampoco demasiado la TV, pero a raíz de escuchar un mensaje que alguien dejó ayer en el contestador del programa Siglo21 de Radio3 sobre lo ocurrido en Islandia y leer más sobre el tema, lo cierto es que me ha despertado gran curiosidad lo que allí ha ocurrido y de lo que hasta entonces, era totalmente inconsciente; la que han denominado la Revolución silenciada.
Lo primero que me pregunto es; ¿por qué no aparece esto todos los días en las noticias? ¿por qué en España no ocurren este tipo de manifestaciones cuando el tema está en boca de todos y muchos pensamos que necesitamos un cambio?
Una de las claves de la recuperación en Islandia ha sido la reducción del consumo energético en el hogar. En palabras de Fridrik Mar Baldursson, profesor de Economía en la Universidad de Reykjavik, ”el crecimiento en Islandia se debió principalmente al consumo de los hogares, que cayó tras el hundimiento de los bancos en 2008″. Además, se fomenta el comercio local, tratando comprar sólo productos que sean realmente necesarios y si es en tiendas de barrio, mejor. Y otro dato más, han surgido numerosos comercios segunda mano tanto de ropa como de enseres. Y a ello le sumamos también la sensibilización y el respeto al entorno, los espacios verdes y la naturaleza.
Además, yo añadiría algo más: dejar el coche en casa; usar la bici: nos hace más humanos.
Pienso que hay otra “crisis” más importante que la meramente económica; una crisis de valores éticos. En mi opinión, las medidas contra la crisis empiezan por cada uno de nosotros, cambiando nuestros hábitos de consumo y mirando por un consumo responsable, y así aportando también nuestro grano de arena en la educación en valores y el ejemplo tanto a los más pequeños como a quién tenemos a nuestro lado.
Lunes, 27 diciembre 2010
Mundanal ruido
Hace tiempo que siento que me debo algo.
No sé exactamente el qué, pero lo busco día a día, y a decir verdad, creo que lo llevo buscando toda mi vida, o al menos, desde que tengo uso de razón y autorreflexión.
Así, encuentro en la música una forma especial de acercarme, lejos del mundanal ruido.
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Sábado, 6 noviembre 2010
Idas y venidas
En la mañana del jueves Michel me llamó de nuevo para encontrarnos al mediodía con el tipo de la agencia. Lo que parecería un piso a las afueras de las afueras de Amsterdam, resultó ser unas oficinas prácticamente abandonadas, completamente vacías en un polígono industrial de las afueras de las afueras de Amsterdam, lo que hizo confirmar mis peores presagios: un lugar vacío en todos los sentidos.
Regresé de nuevo al hostel y continué con mi propia búsqueda de un lugar mejor, algo que parece ser toda una odisea en Amsterdam. Así, contacté vía Facebook con Rafa, un chico español que me tendió la mano y me invitó a una fiesta de cumpleaños esa misma noche y conocer así al resto de españoles y extranjeros del Centro Cultural de Hispanohablantes donde trabaja como parte de una beca Leonardo. Pasé un rato realmente agradable en el piso de los chicos, situado por la zona de Amstelveen, a quienes agradezco enormemente su acogida y su ayuda.
El día 15 comienza mi trabajo, y ayer regresé a Córdoba donde parece que al menos hoy, y hasta entonces, es mi hogar.
Jueves, 4 noviembre 2010
La búsqueda de un nuevo hogar
Cuento un poco lo acontecido estos días. Llegué el martes cerca de las 3 de la tarde a Amsterdam, búsqueda del hostel desde donde escribo y compra en el súper para reponer fuerzas. Después, fui dar una vuelta y despejarme. Visité la biblioteca pública central de Amsterdam, Openbare Bibliotheek Ámsterdam (OBA), y nada más entrar me encontré a un chico sentado frente a un piano con los ojos cerrados tocando una música realmente conmovedora, sincera y enérgica. Cuando se levantó, me acerqué para decirle que me había encantado y me contó que simplemente es un piano que está ahí para que la gente se siente y se exprese libremente y que lo que había sonado había nacido de sus emociones en ese momento; admirable. Como tambén lo es el propio edificio arquitectónicamente y funcionalmente. De regreso, me encontré con una compañera de habitación, Sasha, una chica de Australia con quien acepté a dar una vuelta mientras hablábamos de viajes hasta que el cansancio y el sueño me llevaron de nuevo hasta el hostel.
Ayer me desperté temprano y quedé con Michel, uno de los trabajadores de la empresa, quien había concertado una cita con una agencia para mostrarme un piso. Me encontré con él en la estación de metro de Amsterdam Bijlmer Arena, donde se encuentra el Heineken Music Hall y el estadio Amsterdam Arena. En su coche fuimos hasta la zona de Weesp, a las afueras de Amsterdam, pero tras esperar y esperar, el tipo de la agencia había olvidado la cita. El lugar no era muy alentador, parecía un polígono industrial nada atractivo. La búsqueda del nuevo hogar se antoja realmente difícil. Me dijo que me avisaría si lograba concertar una nueva cita con él y me llevó de nuevo a la estación de metro y así, regresé al hostel, comí y traté de buscar alojamiento por mí mismo vía Internet , mandando gran cantidad de emails. Me lancé después a la calle en busca de aire fresco y conocer la zona de las facultades, hacia la zona este. Comprobé que Amsterdam guarda rincones realmente preciosos y que todo parece girar en torno al bienestar y en tratar de hacer todo confortable y en armonía. Cansado, regresé al final de la tarde al hostel a descansar, revisar el email y continuar buscando opciones.
Hoy es un nuevo día y me voy de nuevo ahí fuera porque la búsqueda continúa.
Besos!
Lunes, 1 noviembre 2010
Un cambio de entorno
Mañana comienza otro viaje.
Me voy una temporada a una ciudad que me cautivó la primera vez que la visité y con la que sentí, hace cerca de casi dos años, una conexión especial. Sólo me he parado a preguntarme el por qué de toda esta aventura, y no es otro que el de conocer personas y aprender de ellas, tanto personal como profesionalmente, pero sobre todo para conocerme a mí mismo, para vivir y para crecer, y creo que una ciudad como Amsterdam es un escenario idóneo para ello.
Allá voy.
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