Lo que más me atrajo de este grupo fue la originalidad de su música, sin clasificación ni etiqueta alguna y llenas de inmediatez y, a mi parecer, muy accesibles a cualquier oído limpio de cerumen (este dato es importante Sr. Scott). Tras escuchar su canción Too Young incluída en la banda sonora de la película “Lost in translation”, quise escuchar su último disco Alphabetical [2004]; sus dos primeras canciones, Everything Is Everything y la posterior Run run run eran una clara declaración de intenciones suficiente como para continuar dedicando varias escuchas al disco.
Inspirándose en un conjunto de influencias dispares hacen de su música una buena dosis de coherencia y profunda originalidad apostando por canciones y preciosas melodías con mucho, mucho color. No son un grupo electrónico ni una banda de rock, ni tampoco pop, ni de hip hop ni soul ni…; pero lo son todo al mismo tiempo en un porcentaje variable en cada una de sus canciones.
Para un día gris al que quieres teñir de color.
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Después de perder la cuenta desde el último día que escribí (a decir verdad nunca los he contado), tengo el gusto de presentarles una tira cómica de Antonio “Kintanilla”. Apreciado compañero de estudio, de risas, de escultismo, roverismo, emociones, música y algún que otro “estás como una cabra” como respuesta a alguno de mis actos sin sentido de los que aprender y crecer. De muchos es sabido la facilidad y ocurrencia con la que Antonio “Kintanilla” aprovecha el menor suspiro en una biblioteca para en unos minutos hacerte soltar una carcajada y retarte a no alterar el silencio establecido. Así ha ocurrido una vez más esta mañana, pero con la gratitud y el honor de encontrarme como protagonista.