

Anoche llegué a casa tras pasar unos días en Londres; un capricho personal que tenía desde hace tiempo. He aquí un relato de lo acaecido en el viaje:
Dia 1
Nuestro vuelo llegaba al aeropuerto de Stansted a las 23:45 procedente de Sevilla, aunque no llegamos al albergue hasta pasadas algo más de las 3:00 am. Durante ese tiempo, autobus desde el aeropuerto a Londres (Liverpool Street) para después, gracias a la ayuda de una pareja de españoles totalmente mimetizada y caracterizada entre la cultura londinense, coger un par de autobuses de línea hasta llegar a Camden Town, donde se encontraba nuestro albergue y probablemente el lugar con mayor confluencia cultural de Londres y del propio Reino Unido. Durante el trayecto, nos cruzamos con “boys and girls” con un grado de alcohol en sangre ciertamente elevado al más puro estilo inglés, y con esa ropa modernita que hace que sientas que la tuya es del mercadillo. No dio tiempo para mucho más que acomodarnos en la habitación y caer dormidos esperando con ganas comenzar a recorrer la ciudad al despertar.
Dia 2
La primera mañana en Londres la invertimos en visitar el Natural History Museum y casi de casualidad, la Baden Powell House, echar las clásicas fotos junto a las cabinas telefónicas londinenses, comprobar cómo la gente no hace un mínimo esfuerzo por comprender tu pronunciación al preguntar (parece que te estuvieran poniendo nota ignorandote si no superas el cinco) y disfrutar de las altas vistas desde el Monument y de un atardecer en Tower Bridge y sus alrededores para luego regresar al albergue y conocer a los primeros paisanos y compañeros de albergue y adoptar la costumbre de cenar a las 20:00 y beber antes de lo habitual…
Dia 3
La mañana del tercer día la aprovechamos para ver el cambio de guardia a las 11:00 en el Buckingham Palace, aunque cansados de tal ceremonia, optamos por pasear por St. James Park junto a las ardillas, patos, cuervos, pelícanos, gaviotas y demás especies que caminaban a sus anchas por el parque. Después continuamos hasta llegar al Big Ben, y caminar bordeando el río Támesis para acabar visitando el Tate Modern Museum, donde poder bajar desde la quinta planta hasta la planta baja en tobogán es una realidad; sublime. Después, atravesamos el Millenium Bridge y realizamos el camino de vuelta a casa, pasando antes por un supermercado Sainsbury. Ya en el albergue, compartimos cena e interesantes conversaciones con unos españoles que se encontraban en Londres con la intención de buscar trabajo y permanecer un tiempo en la ciudad.
Dia 4
El cuarto día fuimos hasta Nothing Hill para recorrer el mercado de Portobello y comprobar cómo es realmente “duro” trabajar de “hombre palo” (dícese de aquella persona que trabaja aguantando un palo de publicidad en mitad de la calle). Después fuimos hasta el Soho y China Town, donde comimos buffet libre a buen precio para luego ir hasta Trafalgar Square donde nos encontramos de sorpresa con el Russian Winter Festival, todo un acontecimiento que acabó conviertiendose en una pseudofiesta electro improvisada. Al regresar al albergue, vimos cómo un grupo cada vez más numeroso de punkis a quienes no le faltaban el más mínimo detalle, estaban llegando para hacernos compañia…
Dia 5
El domingo era el día reservado para patearnos de arriba a abajo el Camden Market, el mercadillo por excelencia de Londres, y así fue como ocupamos toda la mañana y parte de la tarde hasta atardecer (16:30). De vuelta al albergue nos encontramos a un nuevo compañero de habitación, Edgard “Gaio” un brasileño que nos acompañó a visitar los lujosos grandes almances Harrods y con el que mantuvimos unas interesantes conversaciones sobre la necesidad de viajar y conocer mundo, aprender de los demás y de uno mismo.
Dia 6
El último día, el de la vuelta a casa, quizás el más agotador de todos, en el que una imagen tras otra viaja por mi cabeza y me recuerda cuan importante es cada experiencia y momento que vivimos y compartimos, mientras pienso que no es sino otro día más de un viaje que no cesa…

Me gusta pensar que existen las casualidades, los círculos, los encuentros; que tras el mundo que percibimos hay algo que nos mueve y que gira,
gira
y gira…

[no existe el miedo a caer]
Seguir leyendoNi siquiera las canciones,
ni el viaje más soñado
ni el mejor de los regalos
ni siquiera el más cálido de los besos
ni el abrazo más sincero
ni la caricia más lenta y delicada
ni siquiera la risa más contagiosa
ni el gesto más alentador
ni tan siquiera las palabras más bellas;
quizás ni siquiera el tiempo…