
Hoy salimos a mediodía para ver un dique llamado “Cabra Corral” situado a unos 4 kilómetros de “La Caldera”, una pequeña aldea en la montaña bajo la que se asienta Salta. Me encantó el trayecto hasta la aldea; un paisaje completamente verde y húmedo, con casas muy rústicas y sencillas, la mayoría con su propio huerto y su pequeña granja (pollos, ovejas, vacas), una treintena de niños jugando al fútbol, una representación del via crucis, familias preparando asado, caminos de tierra en lugar de calles,… fueron algunas de las cosas que pude observar desde el autobús. Al llegar a La Caldera, Marco, Carolina, Ariel y yo comenzamos entre risas a caminar, con la suerte de que a los pocos minutos una familia que también subía para el dique en su camioneta 4×4, se detuvo para que subiéramos. Una vez llegamos al dique, nos vimos con el resto, que habían subido en el auto de Clarisa. Paseamos por los alrededores y nos encontramos a un amable salteño, Adrián, que pescaba en el dique como tantos otros; nos ofreció bebida y comida y estuvimos conversando y tomando mate juntos. Cerca, había muchas familias pescando y fotografié a esta niña que parecía no divertirse demasiado o tener alguna inquietud es su cabeza mientras su papá y su hermano pescaban.
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