
Este fin de semana, después de perder un avión, un autobús y un tren, conseguí llegar a Córdoba. Era la boda de un primo de Isa y la excusa perfecta para poder volver a España y ver a Isa, antes de que empezase su aventura gaditana, y a mi familia. A pesar de todos los obstáculos fue un gran fin de semana y pude disfrutar de la compañía y el cariño de mucha gente (gracias!!!).
El primo de Isa que se casó es de Cádiz, y contrataron a un grupo para que le cantaran algunas chirigotas a los novios. El grupo fue el que compuso la chirigota “Los que salimos por gusto”, la cual cantaron en la boda y aunque muchos de vosotros la conoceréis os recomiendo que la escuchéis a aquellos que no la conozcan, no tiene desperdicio. La verdad es que me sorprendió la alegría de la gente de Cádiz, y que tengo que reconocer que tienen algo muy especial.
Mi vuelta a Gante fue más tranquila. Esta semana ya he empezado a analizar mis muestras (no sé si os lo había dicho pero ya me llegaron, oeoeoeo) y entre mañana y pasado obtengo los primeros resultados, a ver qué tal.
Hoy ha hecho un poco de sol y he aprovechado que tenía que ir al centro para quedar con Álvaro (el novio de la sobrina de mi casera, ahí es nada). Él es español y está viviendo aquí con su novia, Katrien, que da clases de español. Hemos estado en un bar “Mosquito coast”, en el que los dueños han decorado todo con cosas de los lugares que han visitado en sus viajes, y de paso han aprovechado para montar al lado la agencia de viajes. El sitio está chulo, pero Álvaro tiene razón en que resulta un poco impersonal.
Ahora estoy pensando en mi escapada de fin de semana: urbe o naturaleza. Ya os contaré…
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