— :: el viaje sideral ::

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28 febrero 2010 Monthly archive

Llevo una semana sin dar señas de vida por aquí, pero lo cierto es que no he parado en estos días.

Esta foto es del disfraz que me improvisé para la “sit sit party” de anoche, una curiosa fiesta que celebran los finlandeses que consiste en un cena (bien temprano, a eso de las 19:30) en la que nadie puede levantarse y hay dos anfitriones que van guiando la fiesta. Reparten un par de chupitos de vodka para entrar en calor, el plato de comida y letras de canciones que se han de entornar a su señal. A pesar de ello, nadie parecía entender nada, ni falta que hacía.

El viernes también estuve en un “party” pero esta vez en la sauna, esto es, una concentración en apenas 3 x 2 metros con música.

Son buenas excusas para conocer a gente e ir haciendo grupo y la verdad es que cada día me siento más a gusto.

En cuanto al trabajo, también aproveché la semana para buscar a un nuevo profesor que me guíe con el proyecto, más atento e interesado que el anterior, del que todavía no tengo respuesta alguna. El nuevo profesor, Jari, enseguida me respondió y me estableció un trabajo inicial que hacer. También estuve poniéndome al día para hacer un par de asignaturas de libre configuración, con Terry y Jan, dos informáticos de los míos!

Así, hoy es de nuevo domingo, nieva muchísimo y escucho el nuevo disco de Four Tet, que parece hecho para un día como hoy.

Besos!

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Hoy amaneció nevando insistentemente y con viento, así que no he querido comprobar de momento cuántos grados hace ahí afuera ni la sensación térmica que se debe de sentir en esas condiciones.

El fin de semana ha sido interesante. El viernes a la noche fui con Daniel y su amigo a la sauna. Es curioso viéndolo como alternativa de ocio al viernes noche. Entre conversaciones de todo tipo (para mi fue como una clase magistral de conversación de inglés) mientras unas salchicas se preparaban sobre la caldera del interior de la sauna. Un cubo de agua fría lo usaban para arrojar cada cierto tiempo agua a la caldera y que emanara aún más vapor. Una vez terminada la sesión, ducha y las “salchichas a la sauna” como cena.

Después, aún en estado de relax total en que quedé, me decidí a salir con el grupo de españoles a un pub céntrico donde comprobé mientras un grupo de música reggae finlandés amenizaba el ambiente, que los finlandeses van a un ritmo frenético con el alcohol. La verdad que me extrañó no ver en los supermercados rastros de botellas de alcohol o vino, y entonces supe que el alcohol está controlado por el gobierno, y tiene altos impuestos. El hecho es que beben al límite, como si de adolescentes en fin de año se tratara.

El sábado por la mañana me desperté relativamente temprano y fui a dar una vuelta con la cámara de fotos por el paseo marítimo, pero la verdad es que fui incapaz de tener más de 10 segundos las manos sin guantes, así que hice algunas fotos con el móvil. Caminé por los bosques de alrededor e incluso por el propio mar; una experiencia inexplicable.

A la noche me aventuré y fui a la residencia donde viven los españoles. El camino era de película, y las condiciones en las que fui, muchos grados bajo cero, solitarias luces alumbrando mi paso, bosques de pinos, el silencio sólo roto por el crujido de mis pasos en la nieve,…; lo hicieron realmente especial; ni que decir el regreso a casa de madrugada.

Hoy es ya domingo, tal y como lo son aquí y allá.

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Hoy ha sido mi día de suerte.

Si ayer mantuve la esperada reunión con el profesor que me dirigirá el proyecto, Reino, quien me invitó a almorzar amablemente a las 11:00, hoy a medio día me encontré con el primer grupo de españoles y almorcé y tomé café con ellos, esta vez a una hora más acorde a nuestra cultura, las 14:00. Ellos están aquí desde el pasado año y me han recibido con los brazos abiertos; seguro que tienen grandes cosas que enseñarme. Uno de ellos, Hugo, me ha ofrecido una bicicleta de un antiguo compañero suyo que se marchó, así que igual tengo en breve nuevo vehículo de transporte. Yo con bici en Finlandia a -20ºC que se alcanzaron hoy; las piezas van encajando!

Esta noche probablemente saldré con ellos a dar una vuelta. Mientras, mi compañero Daniel me ha invitado a ir a la sauna ahora a las 21.00 junto a un amigo, en una actividad común en la cultura finesa propia del viernes y fin de semana. Por supuesto no pienso perderme la experiencia!

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Hoy pasé gran parte del día en la biblioteca.

A la mañana me fui con mi compañero Daniel bien temprano, a eso de las 8 sientiendo de lleno los -17ºC. Al llegar a la Universidad, Daniel se molestó en enseñarme los distintos edificios, las cafeterías, los departamentos y laboratorios. El equipamiento de todos ellos es realmente bueno, todo bastante nuevo. Me ha sorprendido el laboratorio de automática e ingeniería, a modo de nave industrial incrustada en una de las plantas, donde he llegado a ver un pequeño coche para que los alumnos realicen sus prácticas. También me ha contado Daniel que en una habitación realizan prácticas con robots programados para jugar al fútbol, y que luego forman equipos con robots de otras universidades.

Es de admirar el ambiente en la Universidad y es un hecho aquello de que en Finlandia cuidan mucho la educación. Todo da la sensación de estar muy organizado y confortable.

Sobre las 11:00 fuimos a tomar el “break” que no es ni desayuno ni almuerzo, sino todo lo contrario, así que pedí lo mismo que él, una ensalada con bolas de patata y un trozo de carne que no acerté a saber de qué se trataba, vaso de leche y pan con mantequilla; nuevos y ricos sabores por el módico precio de 2,60 € (precio para estudiantes)

Después regresamos a la biblioteca y me quedé allí hasta que anocheció. Es curioso, aquí amanece a las 7 pero parece que se mantiene amaneciendo hasta las 8:30 o así, e igual al anochecer, pues comienza a oscurecer alrededor de las 3:30  y a las 5 ya es prácticamente de noche. Me vine entonces para casa y me calló una copiosa primera nevada. Los copos son perfectos cristales como los que aparecen en los libros; muy chulo. Con la pequeña brisa, sentí esta vez sí el frío en las piernas y el bigote y cara en proceso de congelación, o casi! Me detuve a echarle una foto al mar congelado!

Mañana me veo con el profesor que me dirigirá el proyecto, así que estoy impaciente por ver qué tal es él y mi proyecto. A medio día trataré de quedar con un chico de Córdoba que también anda por aquí, que seguro tiene cosas interesantes que contarme.

Buenas noches!

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termómetro marcando -17 grados centígrados

Esta mañana, en el camino a la Universidad, me topé con esta imagen.

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Espaldas a la biblioteca

Espaldas de la biblioteca

Hoy fue el primer día en la Universidad de Vaasa.

Me desperté alrededor de las 10 -me merecía un buen descanso-, y después de darme una ducha y tomar el desayuno, fui caminando a la Universidad para hacer el registro de mi llegada. El paseo fue precioso, el cielo estaba totalmente despejado y sin embargo, el aire hacía caer de los árboles pequeños copos de nieve. Me acordé mucho de Jaime, al tocarme el pelo congelado! Sin darme cuenta, en apenas 20 minutos, llegué a la zona de la Universidad.

Allí me esperaba Susanna, la tutora que me fue asignada, quien me acompañó para mostrarme los distintos edificios del “campus”.  La arquitectura es muy chula, parece todo ideado por Ikea. Más tarde fuimos a ver a Juuli, la responsable de relaciones internacionales de la Universidad de Vaasa, que se mostró muy amable mientras completábamos los distintos papeles.

Al terminar, me di una vuelta por los alrededores, entré en la biblioteca hasta que decidí regresar al apartamento después de contactar vía email con el profesor que me dirigirá el proyecto y saber que el próximo Jueves me reuniré con él para establecer el tema de mi proyecto y la programación del mismo.

A la tarde fui de nuevo al supermercado y al regresar, coincidí en el apartamento con Daniel, el chico húngaro con el que comparto el apartamento, junto con Jogow, de Somalia, con quienes estuve charlando un rato. Parecen buenos tipos pero ambos dan la sensación de hacer poca vida conjunta y se encierran en sus habitaciones al llegar. Jogow parece más tímido e introvertido y Daniel algo más comunicativo. Cada uno tenemos nuestra habitación individual y compartimos la cocina, una mesa a modo de comedor y los baños. Lo más curioso del apartamento es que al entrar, es costumbre quitarse los zapatos y dejarlos en la entrada junto a la estufa habilitada para tal fin.

Daniel va todas las mañanas muy temprano a la biblioteca, a eso de las 7.30, así que le he propuesto acompañarle mañana; todo sea por añadir variables a esta experiencia. Así que ahora voy a cenar y a dormir temprano, que mañana se presenta el día interesante.

Besos!

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Entrada al apartamento Olympia (Vaasa, Finland)

Ya estoy en Vaasa.
El aterrizaje en Tampere, desde Bremen, fue realmente asombroso al ver el manto de nieve que cubre todo el paisaje. Después tomé un bus hasta la estación de tren de Tampere e intercambié una charla con un chico estudiante africano, que se sorprendía de que en el sur de España se alcanzaran los 40ºC en verano; no entendí nada.

De allí tomé el tren hacia Vaasa y me sobrecogió la belleza de los paisajes del avance del tren entre grandes y frondosos bosques de pinos nevados, así hasta que a las 14:38 hora local (aquí una hora más) llegué a la estación de tren de Vaasa donde me recibió Susanna, una estudiante asignada por la Universidad como mi tutora, que me acompañó a recoger las llaves de mi nuevo hogar. Una vez soltadas las mochilas, fuimos a dar una vuelta por los alrededores para orientarme un poco, el centro de la ciudad, la dirección hacia la Universidad, la ubicación de los supermercados y demás información que deduje de su inglés y del mío. Me sorprendió lo preocupada que estaba porque no tenía almohada, hasta que deduje el significado del inglés pillow y le conté que había traído la mía propia (menos mal).

Así, me despedí de ella hasta mañana y regresé de nuevo al apartamento y capté la imagen anterior. A pesar de toda la nieve me resultó curioso que la gente aquí no usa cadenas y van muy rápido al volante, siguiendo la estela del coche anterior; debe ser ese el truco. En cuanto al frío, parece que me adapto bastante bien y en cierto modo, me gusta.

Después salí a dar una vuelta de reconocimiento. Eran las 19:30 cuando miré el reloj de la plaza del centro de la ciudad y apenas estaba yo solo con otra mujer en la otra punta de la plaza caminando. El ambiente es muy tranquilo y anocheció a eso de las cinco y media de la tarde. El frío era ya serio. Otra cosa curiosa es al mirar hacia la luz de las farolas, que en lugar de ver los mosquitos a los que estoy acostrumbrado, ¡hay cristales de hielo en el aire!

Luego me dispuse a hacer la primera compra en el supermercado, por supuesto deduciendo los productos porque el finlandés es bastante complejo incluso de intuir, así que opté por seleccionar la misma leche del tipo que la agarró en el instante anterior, el mismo zumo baratito de la señora a mi espalda y unas bananas procedentes de Ecuador (producto hispanohablante), entre otros.

Ahora escribo estas líneas mientras me dispongo a cenar, para retomar fuerzas y energías para los intensos días que se avecinan.

Un beso fuerte!

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