— :: el viaje sideral ::

General

Grabando guitarra en mano

Hace tiempo que siento que me debo algo.

No sé exactamente el qué, pero lo busco día a día, y a decir verdad, creo que lo llevo buscando toda mi vida, o al menos, desde que tengo uso de razón y autorreflexión.

Así, encuentro en la música una forma especial de acercarme, lejos del mundanal ruido.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

Seguir leyendo

Paseo en bici por Vaasa

Nada mejor para despejarse, recuperar energía y respirar aire fresco con un paseo en bici para seguir disfrutando y descubriendo Vaasa…

Seguir leyendo

Sentados en el embarcadero
Que el tiempo pasa deprisa no es ningún secreto. Que también trae cambios; tampoco.

Así, despedí a Laura el martes de la semana pasada que regresaba ya a Córdoba, después de pasar el anterior fin de semana y hasta ese martes, en Tallín, la capital de Estonia; una ciudad preciosa en la que nos perdimos por sus calles y su casco histórico. Allí coincidimos en el hostel donde nos alojamos, con un grupo de jóvenes saxofonistas de Mallorca que iban a actuar próximamente allí y en Estocolmo y disfrutamos de un ensayo improvisado en una de las plazas de la ciudad.

Ha sido realmente especial para nosotros el viaje y el reencuentro, aunque no tan agradable la despedida.

En Vaasa los primeros síntomas de la primavera han llegado y apenas van quedando ya restos de nieve en las calles, si bien el mar sigue congelado. Además, estos últimos días ha podido verse desde aquí la aurora boreal, aunque aún no he tenido la suerte de estar en el momento y lugar adecuados. No sé si habrá más oportunidades, pero ojalá pueda vivirlo.

Este domingo viajo a San Petersburgo (Rusia) junto con un buen grupo de Erasmus en un viaje organizado por la Universidad de Vaasa, hasta el próximo jueves. Entonces, comenzará sin duda la cuenta atrás de esta experiencia.

Seguir leyendo

El viaje a Laponia pasó como un repentino sueño.

El primer día recorrimos en auto casi 600 kilómetros hasta Meltosjärvi, un pequeño pueblo a unos 75 km al oeste de Rovaniemi. Desde allí, nos adentramos por una de sus carreteras hacia el interior del bosque, perdidos en mitad de un poblado en un bosque nevado con el mayor número de pinos por metro cuadrado que he visto nunca, en una cabaña preciosa de madera, con sauna y chimenea, sobre el mismo círculo polar ártico, en una de las mejoras noches y mejores lugares, sin duda, que recuerdo.

A la mañana siguiente, aún impresionados del lugar, conseguimos salir del laberinto de carreteras del bosque gracias a un amable señor que, aún cuando sólo hablaba posiblemente la lengua suomi más cerrada del lugar, nos invitó a seguirle detrás hasta una de las carreteras principales, donde pusimos rumbo hacia Rovaniemi. Una vez allí, nos dirigimos hacia el “poblado de Santa Claus”, donde aprovechamos para vivir la aventura por los alrededores de conducir una moto de nieve hasta una granja de huskys, en la cual disfrutamos de un paseo en trineo tirado por huskys; una experiencia chulísima.

A la tarde, después de ver a Santa Claus (era una visita obligada), fuimos a una nueva cabaña (cottage, como aquí lo llaman) a pie de una estación de esquí en la cual pasamos la tarde tirándonos con un trineo y disfrutando como niños.

Al día siguiente, nos despertamos con una increíble nevada y regresamos del viaje parando en Kemi para visitar el castillo de hielo y después en Oulu, otra pequeña ciudad costera donde almorzamos, para finalmente llegar a la noche a Vaasa con la sensación de que todo había pasado como un precioso sueño.

Seguir leyendo

He aquí la mesa del banquete de la “Spanish Dinner” del pasado martes con la que invitamos los españoles al resto de Erasmus, italianos, alemanes, franceses,…y un simpático coreano al que le gustó mucho la paella; repitió y quería la receta!

Seguir leyendo