— :: el viaje sideral ::

Iruya

Bus Iruya-Humahuaca
El martes nos despertamos una vez más muy temprano, cerca de las 7am para salir a las 8am hacia Iruya, un pueblo a tres horas de Humahuaca. El trayecto es toda una odisea. El autobús, el más viejo en el que me he montado nunca, recorre a modo de 4×4 el camino serpenteante de tierra que llega hasta Iruya desafiando al abismo en mitad de las inmensas formaciones montañosas sin fin de los Andes y cruzando literalmente de lado a lado riachuelos empedrados. Pasamos la tarde paseando por el pueblo y jugando con los niños admirando el lugar y a la noche, después de cenar y tomar fernet, subimos a un mirador hasta que las nubes comenzaron a bajar hasta mezclarnos con ellas.

Gastón y Javier
Al día siguiente me levanté antes que el resto como de costumbre, me dí una ducha y salí a dar un paseo. Me detuve en la casa de al lado con dos niños, Gastón y María, que jugaban a tirarse calle abajo con unos pequeños triciclos. Al rato, se despertó Ariel y decidimos caminar juntos hacia San Isidro, una aldea a 3 horas de Iruya en la que ni siquiera hay calles ni luz y sólo es accesible caminando o a caballo, río arriba. Le acompañé hasta la mitad del camino y yo volví hacia Iruya para llegar a tiempo para tomar el bus de regreso a Humahuaca, en un momento simbólico quedando Ariel a un lado del río y yo al otro. Al llegar a Iruya me encontré con el resto, almorzamos e hicimos el camino de vuelta a Humahuaca. Una vez allí, Adrián, Esther, Clarisa y Ángel salieron en coche hacia Rosario, Alfonso y Ariel se quedaron en San Isidro y Marco y Carolina partieron rumbo a Bolivia y yo, en bus hacia Rosario, separandose nuestros caminos y con el nudo en la garganta que dejan las despedidas.

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1 comment
  1. las chicas del berme says: Lunes, 24 noviembre 20088:41 pm

    vamo los pibes qe tenemos qe hacer el presupuesto para viajar a iruya, y nose qe tiene qe ver mendoza

    chau (:

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