Jueves, 24 Abril 2008
Let’s go West

Hace casi 3 semanas que aterricé en el aeropuerto de Pu Dong pero yo todavía creo que estoy volando. Alvaro me ha pedido que os escriba unas notas acerca de mi lejana experiencia en estas tierras tan fertiles y amables. Me llamo Daniel y como aproximadamente 1500 españoles, vivo en Shanghai (China). Una población que agrupa una población de casi la mitad de toda España. No es la primera vez que vengo por aquí (ya lo hice hace dos años) pero es como si aquel antiguo viaje fuera un sueño y nunca hubiera ocurrido. Esta ciudad cambia con una velocidad desconocida en Occidente. No solo ha cambiado su aspecto orográfico, sino tambien sus gentes. El sueño olímpico les ha hecho ponerse mucho las pilas con respecto a muchas constumbres occidentales que aquí solo imaginan por las películas. Antes era algo muy recurrente escuchar fuertes eructos tras una opípara cena, escupir en plena calle a modo de concurso de guarros(yo mas diría que vomitan saliba) o soltar flatulencias con total impunidad. El gobierno trata a marchas forzadas refinar a sus huespedes pero no siempre con éxito. Esta es una ciudad para gente espabilada, sinvergüenza. Y si no eres ninguna de esas cosas lo terminarás siendolo porque esto va mucho mas rápido de lo que tu mente puede asumir.
Sin noticias de comunismo:
Cuando uno aterriza, rellena papeles en el control de aduanas rodeado de militares ataviados con grandes metralletas y se hace plenamente consciente de que entra en un país comunista donde el gobierno obra a placer, hay cartillas de racionamiento, las gentes odian el consumismo…Pero al salir del aeropuerto uno se olvida de que esa idea de Alemania oriental de posguerra y entra en el Nueva York ventedurero. Ni rastro de esos rasgos comunistas. Aqui hay mas tiendas de gucci, armani, prada, kfc, mcdonalds en un metro cuadrado que en toda Manhattan. Se entremezclan la China campesina con la ultramoderna. Bien puedes encontrarte a un viejo desdentado con la ropa semirota o simplemente andando por el centro en pijama, pero eso no impida que tenga en la mano una ultramoderna blackberry o su camisa sea louis vuitton. Como dijo Deng Xiaoping hace ya mas de una década: Enriquecerse es glorioso. Y vaya que si ha calado. Consumir y trabajar son dos actividades que los chinos realizan de forma masiva.
Que no te roben el orgullo:
Siempre había pensado que uno de los mayores activos que tenemos en Europa es la seguridad que nuestras ciudades nos ofrecen. Una charla con cualquier sudamericano nos lo dejaría muy claro. Pero la seguridad China nos deja en pañales. Puedes caminar por el barrio mas pobre con un traje cubierto de oro y nadie te intentará robar. Muy al contrario. Observarás que la gente te mira con admiración porque en ese momento estás llevando en procesión a su autentico dios: el renminbí (dinero del pueblo). Aquí nadie te va a robar la cartera ni el bolso pero sí que intentarán estafarte. Se regatean hasta los cacharros y tu cara occidental no es un buen activo para conseguir un buen precio. Al caminar por la calle, escuchas constantemente la palabra: laowai, laowai…(extranjero) mientras todos te miran con una sonrisa. Nos quieren y les caemos muy simpáticos. Nos miran sobretodo las zapatillas que llevamos o la ropa (supongo que para copiar nuestro aspecto). Por eso en ocasiones me siento que no están viendo a Dani, están viendo el simbolo del dolar o un mono de feria para divertirlos. Es frustrante y el caracter chino es bastante impudico de modo que no pararán de observarte hasta que sacien toda su curiosidad. Hey, you are totally cool; me dijo una chica el otro día. No tiene ningún mérito, lectores. Ser extranjero en china es como sacar los donettes. Si alguien sabe hablar inglés intentará ser tu amigo o venderte algo o ligar contigo (o todo al mísmo tiempo).
Preciosa ciudad:
Shanghai es fea, fea de cojones. Pero es impresionante. Es una fealdad super cutre que resulta preciosa. No existe límite para hacer el edificio mas alto y el mas hortero. Todos tenemos nuestro edificio favorito. En el momento en el que comprendes su estética te parece que es un documento imperdible el estar aquí. Cualquier arquitecto debería peregrinar aquí una vez en la vida. Pero lo mas importante de todo son los contrastes. Contraste es una palabra muy usada. Al bajar de la planta 50 de un hotel de gran lujo, mirás por los alrededores y ves que está todo infestado de callejones inmundos con olor a tofu con tiendas con los objetos mas raros del mundo (estoy intentando encontrar la tienda donde comprar un mogwai). Los edificios florecen como setas y dejan salir a sus inquilinos que conducen un lexus junto a hordas de chinos que montan sus cutre-bicicletas. Conducir en bici por aquí es mas dificil que subir el tourmallet, así como cruzar la calle. Los semaforos y demás señales son un consejo de amigo mas que una orden. Quién haya estado en Italia creerá que sabe de lo que hablo, pero creedme que no tiene ni puta idea. Hay que ser muy espabilao en esta ciudad hasta para cruzar una calle peatonal.
Comida:
Efectivamente, la comida q se sirve por aquí no tiene nada que ver con la que ponen en los restaurantes chinos en España. La comida aquí es tremendamente mejor. Todavía no he ido a un sitio en donde me hayan puesto algo que no me guste. Además es super barata. Ayer comí 6 pinchos morunos por la calle por 1 euro. Pero he aquí de nuevo el contraste,hay restaurantes donde solo van extranjeros que pueden multiplicar ese precio por 100, tambien la calidad. Quedar con extranjeros por aquí es algo que puede salirte muy caro.Normalmente suelen compartir muchos platos en una mesa giratoria. A cada uno le sirven un cuenco con una gran cuchara para que se vaya echando ahí lo que quiera de cada plato, y lo acompañan de un cuenco de arroz, un té y unos palillos,por supuesto. Compartir mesa con según quién puede levantar el estómago.
El 80% de los productos que venden en un supermercado ni los he visto antes ni se que demonios son pero, eso sí, tienen una pinta superfreak
Idiosincracia china:
Los chinos son muy pero que muy entrañables. Es muy complicado que veas a un chino enfadado. Hay una expresión que viene de una tradución directa al ingles LOSE FACE. Perder cara. Está muy metida en sus cabezas. Por eso nunca verás a un chino enfadandose o metiendole la bulla a otra persona delante de los demás. Por lo general tienen un sentido del humor algo infantil e inocente. Siempre se están riendo pero nunca de ti. Tal vez les haga gracia la mayor de las estupideces. Pero se rien contigo y les encanta ayudarte. El problema lo tienen en que son muy poco proactivos y no saben resolver problemas. Siempre te responden que sí aunque no tengan ni idea de lo que les has preguntado. Hay que andarse con mucho ojo porque eso les hace muy poco profesionales y ese es el motivo por el que MADE IN CHINA son tres palabras que van unidas a la poca fiabilidad. Los extranjeros que están aquí normalmente hacen control de calidad o controlan a la plantilla china, o exportación o logística. Yo me dedico al diseño gráfico así que a veces me pregunto que hago aquí.
La mayoría de las cosas que hacen son muy raras. A modo de ejemplo diré que junto a mi casa hay un parque donde van los señores mayores a “andar hacia atrás” un rato. En fin.
Y como me he extendido demasiado voy a dejar aquí un continuará.
- Publicado en : General
El tuyo es un autentico viaje sideral; increible todo cuanto cuentas.
Me voy ahora mismo al parque a practicar el back walking.
You are totally cool, really cool!