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Miércoles, 10 Noviembre 2004
“Algo de ave posees”

XI Premio Ciudad de Cordoba Ricardo MolinaTengo en mis manos el libro de poesía “El amor de Bodhisattva“, de Raúl Alonso Lorente. A decir verdad, hace tiempo que ronda por mi habitación de un lado a otro. Llegó hasta mí en forma de “auto-regalo” de cumpleaños (abril 2004).

Me propuse unas semanas atrás escribir sobre este libro, y después de editar de mil maneras distintas un documento creado para la ocasión, aquí está el resultado. Y es que hablar sobre la interpretación de los poemas es tan dispar, que quizás todo esto que venga a continuación suene a disparate (me he ido al extremo), pero no es sino una interpretación más, con mis limitaciones en la comprensión del contexto en la que se enclava el libro y mi condición de mero lector; allá va!

La dedicatoria desvela ya, en cierto modo, la línea espiritual y el matiz religioso con que impregna más adelante a la obra. Comienza con “El terrorista“, en cuya primera línea se puede leer! No sé lo que conozco, ni me importa“; algo que tan sencillo puede resultar, me hizo quedar unos minutos releyendo una y otra vez. Recuerdo la sensaciónn de inquietud que tuve mientras se sucedían los primeros poemas, y que aún ahora persiste cuando vuelvo a ellos. Como el comienzo de una película que en la primera escena muere el protagonista.

Poco a poco va separando aquello que nos encontramos en situaciones de lo cotidiano del día a día en la ciudad, en una forma de destaparnos de aquello con lo que impedimos el paso de la luz hacia nuestro interior. Un ejemplo de esta forma de acercarse a lo cotidiano lo encontramos en el poema “Nunca la claridad viene del cielo”, de una gran belleza.
Recojo aquí una muestra más de ello:

Camino por las calles, soy uno más de aquí.
El aire resbala por pequeños silencios.
No entiendo nada de esto, ni nadie entiende a nadie,
ni nada hay que entender. Así se ofrece el mundo.

Encontramos estructuras llenas de musicalidad, de una construcción muy ocurrente, como muestra “Francisca ama su ciclomotor” o el poema que da fin al libro. Poemas de gran carga expresiva que llegan a lo más recóndito: “Algo de ave posees” o “Conocimiento” capaces de despertar ese nuestro interior. También nos acerca a la muerte, incluso aportando un toque de originalidad en “Bodhisattva en la hoja” que no detallo para no estropear nada; sin desperdicio alguno. Después de hacer un viaje por “las cuatro estaciones” aparece frente a nosotros “La rueda” apenas dos líneas bastan para hacer detener por un instante todo a tu alrededor.

Dejo aquí otro fragmento por el cual tengo predilección, de “La promesa”

Que qué me pasa, dicen los amigos.
Y yo, que ni siquiera les respondo,
pienso para mí mismo:
Pasa el mundo con su rumor humano.
Pasa la juventud.
Pasa el frío en la noche universal
que llamamos vivir.

Podría seguir enumerando todos y cada uno de los poemas que en el libro se recogen pero ello me llevaría a extenderme demasiado y nada mejor que comprobarlo por uno mismo; ¿no creen?

Admiro y me encanta la sencillez y la inocencia que Raúl da a sus poemas, que tienen la virtud de romper esquemas y despertar (o echar un cubo de agua fría) a las almas dormidas en los laureles. Hay belleza en todos los rincones, incluso en los más oscuros; quizás porque hay VIDA en ellos.

Me atrapa y creo que es por la similitud con su libro “La Plaga [2000]” en la forma de tratar las situaciones del día a día y el darnos cuenta de la inconsciencia de todo cuanto sucede a nuestro alrededor (valga la paradoja), y también por sensación de ver frente a mí algo que busco y ver que alguien está experimentando ese encuentro. Es reflexivo, acogedor, concierna sabiduría, amor, desvela,…
Es en sí la constante búsqueda de sí mismo.

¿Con qué nos sorprenderá en su próximo libro?



1 parada en ““Algo de ave posees””

1. Raúl - Martes, 16 Noviembre 2004

Soy Raúl. No sé cómo decirte que es la reseña más profunda que he leído de este libro. Además, me ha sorprendido mucho el manejo que haces de registros críticos, ya no sólo en la esfera musical, sino incluso en la meramente literaria.
Tu reseña me ha hecho muy feliz, porque he podido ver que alguien ha saboreado la extrañeza y la vida que yo sentí dejar en ese libro extraño para mí.
Muchas gracias, Álvaro.



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