— :: el viaje sideral ::

Amsterdam & bikes

Buenos días!

Cuento un poco lo acontecido estos días. Llegué el martes cerca de las 3 de la tarde a Amsterdam, búsqueda del hostel desde donde escribo y compra en el súper para reponer fuerzas. Después, fui dar una vuelta y despejarme. Visité la biblioteca pública central de Amsterdam, Openbare Bibliotheek Ámsterdam (OBA), y nada más entrar me encontré a un chico sentado frente a un piano con los ojos cerrados tocando una música realmente conmovedora, sincera y enérgica. Cuando se levantó, me acerqué para decirle que me había encantado y me contó que simplemente es un piano que está ahí para que la gente se siente y se exprese libremente y que lo que había sonado había nacido de sus emociones en ese momento; admirable. Como tambén lo es el propio edificio arquitectónicamente y funcionalmente. De regreso, me encontré con una compañera de habitación, Sasha, una chica de Australia con quien acepté a dar una vuelta mientras hablábamos de viajes hasta que el cansancio y el sueño me llevaron de nuevo hasta el hostel.

Ayer me desperté temprano y quedé con Michel, uno de los trabajadores de la empresa, quien había concertado una cita con una agencia para mostrarme un piso. Me encontré con él en la estación de metro de Amsterdam Bijlmer Arena, donde se encuentra el Heineken Music Hall y el estadio Amsterdam Arena. En su coche fuimos hasta la zona de Weesp, a las afueras de Amsterdam, pero tras esperar y esperar, el tipo de la agencia había olvidado la cita. El lugar no era muy alentador, parecía un polígono industrial nada atractivo. La búsqueda del nuevo hogar se antoja realmente difícil. Me dijo que me avisaría si lograba concertar una nueva cita con él y me llevó de nuevo a la estación de metro y así, regresé al hostel, comí y traté de buscar alojamiento por mí mismo vía Internet , mandando gran cantidad de emails. Me lancé después a la calle en busca de aire fresco y conocer la zona de las facultades, hacia la zona este. Comprobé que Amsterdam guarda rincones realmente preciosos y que todo parece girar en torno al bienestar y en tratar de hacer todo confortable y en armonía. Cansado, regresé al final de la tarde al hostel a descansar, revisar el email y continuar buscando opciones.

Hoy es un nuevo día y me voy de nuevo ahí fuera porque la búsqueda continúa.

Besos!

Seguir leyendo

Bicicletas en Amsterdam

Mañana comienza otro viaje.

Me voy una temporada a una ciudad que me cautivó la primera vez que la visité y con la que sentí, hace cerca de casi dos años, una conexión especial. Sólo me he parado a preguntarme el por qué de toda esta aventura, y no es otro que el de conocer personas y aprender de ellas, tanto personal como profesionalmente, pero sobre todo para conocerme a mí mismo, para vivir y para crecer, y creo que una ciudad como Amsterdam es un escenario idóneo para ello.

Allá voy.

Seguir leyendo

Ala de un avion en el cielo

Desde el cielo, todo, incluso los problemas, se ven y son tan pequeños…

Seguir leyendo

Paseo en bici por Vaasa

Nada mejor para despejarse, recuperar energía y respirar aire fresco con un paseo en bici para seguir disfrutando y descubriendo Vaasa…

Seguir leyendo

russians

Después de un agotador día de viaje tras casi 16 horas en autobús, anoche llegué de madrugada de San Petersburgo. Han sido cuatro días cargados de nuevas experiencias en un lugar realmente sorprendente para mi. La ciudad es enorme, tanto en habitantes (más de 4 millones), como en sus grandes edificios, avenidas y monumentos, cableado eléctrico y tráfico.

El primer día acudimos a la Universidad de San Petersburgo a una conferencia mucho más interesante de lo que pensaba sobre la economía rusa y el impacto de la crisis en la ciudad de San Petersburgo, ya no sólo por la charla en sí, sino por los alrededores de la Universidad y el aula donde permanecimos las cerca de tres horas donde tuvo lugar, probablemente la más vieja y deteriorada donde haya estado nunca. Después, hicimos un tour turístico en autobús parando en distintos puntos de la ciudad. A la noche, tuvimos una cena rusa donde no faltó el vodka ni la compañía de tres autóctonos que nos amenizaron la cena con folklore, canciones y juegos tradicionales en veladas de este tipo, en uno de los mejores momentos, sin duda, del viaje. Al terminar, gracias a Katia, nuestra joven guía autóctona, nos adentramos entre las calles menos transitadas de la ciudad buscando algún pub más underground para salir, y acabamos en un antro funky que adoptó gran protagonismo en el viaje y que puso el colofón a una gran noche.

A la mañana siguiente, tuvimos de nuevo un par de conferencias, esta vez mucho menos interesantes de lo que esperaba, no ya sólo por el contenido de las mismas en sí, sino también por el lugar, que simplemente fue en una de las salas del hotel. Al terminar, fuimos a visitar el museo de L’Hermitage, y al terminar, optamos por regresar al hotel tomando la línea 3 del metro, descendiendo más de dos minutos los 100 metros de las escaleras mecánicas más largas del mundo. A la noche, una limousina nos recogía del hotel para de nuevo hacer un recorrido por la ciudad durante un par de horas parando en distintos puntos, donde no faltó el champagne y la música y el flash glamuroso del momento. Al terminar, paramos en una discoteca propia de turistas así que un grupo optamos por regresar al lugar de la noche anterior, que parecía hecho a medida para nosotros, al menos para Terry, Bea y yo, que acabamos la noche disfrutando de un bello amanecer ya desde las vistas del hotel, recordando nuestras aventuras en la noche peterburguesa.

El día siguiente transcurrió tranquilo, paseando de nuevo por la ciudad hasta la tarde, donde fuimos al espectacular teatro de ópera y ballet Mariinsky para ver el ballet “el lago de los cisnes”; un precioso broche final al viaje.

Seguir leyendo