Un buen día

Hoy ha sido mi día de suerte.
Después de darme una ducha al despertar, salí a la calle con la ilusión de irme hoy a la cama con una mejor sensación que anoche. Me pateé de nuevo gran parte del centro de Rosario recorriendo los hostels cuyas direcciones conseguí en un punto de turismo la tarde anterior. Paré en un ciber para descansar y escribir un correo al profesor que me va a guiar el proyecto, pero al parecer está enfermo y no podrá atenderme hasta el jueves. Me arrancó una sonrisa el dependiente cuando se dirigía a mi llamandome “flaco”. A medio día paré de nuevo para comer mi primera carne argentina; pollo con una salsa de puerros exquisita, bebida y postre por 10 pesos, que al cambio son 2.5 euros; nunca comí mejor por tan poco.
Después de comer visité un hostel más y finalmente, a pesar de que el cansancio me invitaba a decidirme ya por uno y dejar de buscar, insistí en visitar el último hostel, el Cool Raul Hostel, desde donde os escribo. Me recibieron con una gran amabilidad y con una familiaridad excepcional. Nico, un amigo de Omar y Rael (los dueños), me mostró el hogar mientras me iba presentando a todos con quien nos encontrabamos; israelinos, estadounidenses, daneses,…etc. Me sedujo el ambiente tan familiar y acogedor. Estar acá me costará 400 pesos, esto es, 100 euros al mes que no está nada mal ni tiene nada que ver con el lugar donde pasé la noche ayer, además hay wifi gratis y lo mejor de todo, una guitarra.
Aproveché también para ir buscando una bicicleta para moverme por acá; las hay playeras, de paseo, de cartero, modernas y antiquísimas. En una tienda me dijeron que me arreglaban una de segunda mano por 100 pesos, aunque Nico se ha ofrecido a buscar mañana una conmigo, convencido de que puedo encontrar algo aún más barato en otra tienda.
Sintetizo porque esta noche ceno pescado argentino en una barbacoa en el patio del hostel con el resto y ya casi está.
Mucho mejor hoy; objetivo cumplido!
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