El vuelo de una cometa

He pasado unos días en la costa onubense descubriendo el placer de volar una cometa. Me quedaba en blanco dibujando su trayectoria, diseñando sus maniobras, sintiendo el rugido del viento en mis brazos, trazando círculos y deshaciéndolos, haciendo detener el tiempo, desafiando su vuelo a ras de suelo.
Mi cabeza vuela.