Vuelta de hoja
Después de prácticamente algo más de hora y cuarto desde la apertura de puertas, Migala aparecía en el escenario de forma un tanto informal, valga el juego de palabras. Luces tenues y apagadas arroparon su directo tratando de hacer llegar su particular visión de la vida y su mundo al público. Miedo, huida, supervivencia, tiempo, rabia, amor,… a base de canciones pausadas, con momentos de distorión y calma, acompañados por efectos sonoros y ambientales que creaban los teclados y lo significativo que resultaba escuchar de vez en cuando el sonido del acordeón, delays y ruido sin llegar (casi) nunca al caos. Paisajes que se suceden mientras vas al volante del coche. Hubo quien cerraba los ojos, no sé si para dejarse llevar por la música o que quizás todo tan oscurito y la musiquita hiceron dormir a más de uno…aunque lo cierto es que hubo aplausos al término de cada canción. No estuvieron los nueve componentes que forman Migala (rara vez se reúnen todos para un concierto y no, no vino Nacho Vegas), se mostraron algo “estáticos” y tal vez me quedó la sensación de que pasaron por “La Mode” como un grupo del montón, cuando creo que no lo son. ¿Muchas expectativas? Quizás…aunque disfruté mucho de la facilidad que tienen estos madrileños para crear temas instrumentales de gran belleza.
Recogerion su material rápidamente para dar paso a “The unfinished sympathy”, que se dieron más prisa aún para montar su pedazo de equipo (muy pijos, si!) cuando casi la mitad del público ya se había marchado. Ahora las luces provocaron más de una ceguera entre los que aún permacecíamos allí. Los barceloneses descargaron sus canciones llenas de vitalidad, contundencia y velocidad sin dar respiro al uso de la distorsión hasta llegar incluso a irritar en algún momento. No consiguieron animar muchas almas, la verdad…
En síntesis, una noche un tanto “extraña” en lamode para no recordar más de lo necesario.
Suerte a los próximos.
Hola Alvaro. Soy Rafa Cabanes.
Me ha gustado tu comentario tipo revista musical a cerca del concierto de Migala. Totalmente claustrofóbico. Después de leerlo no me queda otro remedio que decirte que “nada te turve, nada te espante, todo se pasa…”. Recuérdalo. Si reflexionas en esta sencillas palabras tendrás una vida dichosa. Te lo aseguro. Encierran una verdad realmente reveladora.